Para quienes ejercemos la noble labor de educar, esta profesión más que un modo de vida es una vocación, de la cual nos resulta gratificante coadyudar en la formación de nuestros semejantes. La educación no es simplemente una profesión (aunque muchos docentes lo vean así) sino un itinerario de vida del cual surge una gran responsabilidad para ser garante tanto de la formación académica, como de la formación humana, en cuanto a valores, normas sociales, espiritualidad, entre muchas otras.

Cordial saludo
ResponderEliminarProfesor Didier Royabo, agradecemos su constante participación y actualización de su blog.